Lo imprescindible es que la intención o el propósito deben ser dirigidos hacia una condición positiva. Hay que decir “quiero esto” o “que así sea esto”. Debemos iniciar un proceso creativo, dar a luz una creación novedosa que hasta entonces no existía. Esto es crear una realidad positiva y solo lo podemos hacer mediante el correcto uso de la facultad de la voluntad.
El objetivo de la voluntad es única y exclusivamente CREAR… NO es “apartarse de esto” o “evitar esto” porque entonces se volvería esclava de las circunstancias. Si aplicamos la intención a apartar, negar, impedir, retirar o bloquear algo, estamos negando el poder creativo de la voluntad.
Una mente positiva siempre busca crear una condición positiva que se considera ausente o inexistente, y así es como se construye en la mente y en el mundo una realidad mejor y que influye positivamente sobre el entorno y abre el camino a nuevas posibilidades creativas.
Lo negativo es ausencia como la oscuridad y si decidimos alejarnos de la luz, NO estamos creando luz, permitiendo que la oscuridad siga existiendo en nuestra propia casa, ya que nos estaríamos moviendo hacia otra habitación iluminada de la misma casa sin más. Pero si encendiésemos una sola cerilla, la condición de esa habitación de nuestra casa cambiaría y la oscuridad por sí misma desaparecería sin que nos hubiésemos planteado siquiera luchar contra ella (cosa imposible).
Quizás tenemos que educar a la mente a llenar los espacios vacíos o poco iluminados con Luz, en lugar de intentar evadirlos y apartarse de esa oscuridad considerada negativa, porque en este segundo caso lo que sucede es que llevamos lo que no nos gusta al inconsciente y allí se convierte en la causa de una gran cantidad se sufrimiento no comprendido. Así es como llevamos lo que no queremos a la parte más interna y protegida de nuestra mente y allí la fijamos.
Si inyectamos Luz, la oscuridad, por así decir, es empujada hacia afuera saliendo hacia el espacio exterior y alejándose del campo magnético de nuestra realidad mental. Pero si intentamos apartarnos de ella, el impulso y la dirección se vuelven hacia adentro y empujamos a la oscuridad hacia el mismo centro donde queda encerrada y olvidada en uno mismo, aunque activa.
elg 2015