Carta a mi grupo de entrenamiento:
Cuando establecemos alineamiento con la vida-una ashramica, ya sea durante la meditación formal (más frecuentemente) o en otros momentos de nuestra consciente vida diaria en la que súbitamente obtenemos un fuerte experiencia, o durante el sueño, un flujo o rayo o onda de energía, procedente desde este plano ashramico, revestida de propósito y de vitalidad y de amor puesto que es una respuesta a alguna de nuestras invocaciones, es directamente enfocada sobre nuestra consciencia a través del head centre y penetrando en todos los planos inferiores comenzando en el plano mental.
La mejor analogía para comprender esto es comprenderlo como si fuese el descenso del alma (propósito y vida) que tiene necesidad de encarnar en los tres planos de la existencia (mental-astral-esterico-fisico) dentro de la esfera sobre la que se enfoca (en nuestro caso como humanidad es la esfera planetaria terrestre).
Al igual que en dicha analogía, este flujo de energía se encarna y toma cuerpo con la sustancia que encuentra en los tres planos empezando en el plano mental, y aquí es donde se produce la experiencia de nuestras visiones o interpretaciones. Este propósito y vida procedente del ashram, toma cuerpo de acuerdo con las leyes del magnetismo y de la correspondencia armónica. Por tanto tomará aquellas imágenes, conceptos, pensamientos o cualquier otro tipo de forma que existan en ese momento dentro del campo mental, y que responda en frecuencia y en cualidad a la naturaleza de su propósito. Si esta energía penetra en la vida de un zapatero que toda su vida ha trabajado y pensado en los diseños y formas de los zapatos, esta flujo de energía se nutrirá de imágenes o pensamientos relacionados con los zapatos, aunque en una nueva forma o correspondencia inverosímil, lo que hará que el zapatero encuentre un destello de divinidad en la maravillosa imagen o pensamiento recibido. Seguramente observará nuevas relaciones entre los zapatos como respuesta a la idea de las relaciones entre los diferentes niveles de consciencia, y comprenderá la voluntad y el amor de dios a través de estas nuevas estructuraciones de sus pensamientos. Un físico haría esto con conceptos abstractos o matemáticos mucho más complejos, por ejemplo Einstein trasladaría esto a la comprensión de la teoría de la relatividad, pero esto porque todo su campo mental estaba repleto de formulas complejas antes de recibir este impacto. Un religioso lo haría utilizando elementos y símbolos estudiados y relacionados con su propia cultura y su fé etc.
Hasta aquí podemos observar como esta energía que desciende del ashram se encarna en imágenes o conceptos dentro del campo particular de energía mental de cada persona, dentro de su campo mental, y la imagen obtenida no es comparable ni inteligible por otra mente diferente porque sus contenidos y comprensiones son diferentes. ¿Acaso comparamos nuestros cuerpos cuando queremos entender el propósito de alma que se expresa de forma particular en cada uno de ellos?
Sin embargo vamos a ampliar este concepto y elevarlo desde la perspectiva que actualmente tenemos todos nosotros dentro de este grupo.
Sabemos que nuestros campos mentales están unidos de forma grupal y además están unidos y forman parte del completo plano mental terrestre. Lo que sucede es que si inicialmente no somos conscientes de ello, es porque ese límite de campo mental tiene que ver con la inconsciencia no nos permite actuar consciente y voluntariamente. Nosotros en la actualidad estamos en el camino de hacernos conscientes del campo mental grupal que nos envuelve, y de esta forma los contenidos “particulares” de cada uno de nuestros campos mentales empiezan a ser compartidos y comprendidos por todo el grupo, y de esta forma se empiezan a establecer pensamientos-formas, imágenes, y conceptos comunes y comprensibles para todos. Entonces cuando el flujo proveniente de la invocación del individuo, que en realidad es grupo, es descendida por cualquiera de los canales que se encuentren abiertos en algunos o todos los miembros del grupo, entonces las imágenes en que se van a encarnar estas energías corresponderán al entero campo mental del grupo y serán más fácilmente comprendidas por cada uno de nosotros, puesto que puede hacerse consciente de sus significado grupal. Este tipo de revelación o encarnación es mucho más potente y además crea un flujo de unión o identificación entre todos los miembros del grupo. Se produce una verdadera comunión mental y nos ayuda a vivir con más intensidad la vida-una del grupo.
¿Acaso no es esta la primera manifestación de la comunión «crística», aunque dentro del plano mental, que no es más que un reflejo del plano del alma, donde la comunión es todavía más real en lugar de un reflejo?
Si pudiéramos hacernos conscientes de todo el campo mental de la humanidad, ¿qué tipos de imágenes, experiencias y conceptos aparecerían en nuestras conexiones con el ashram? Estas han sido siempre en la historia de la humanidad la experiencias globales y que se corresponden con los símbolos más poderosos y los arquetipos humanos más profundos que solo han podido ser expresados por aquellos grandes maestros que habían conseguido unificar su campo de consciencia mental con el mental de la humanidad o el campo mental del logos terrestre. Y de aquí proceden todos los símbolos, y concepciones religiosas y espirituales, así como otras de naturaleza similar esparcidas por el resto de campos de la ciencia humana.
Desde esta perspectiva y comprensión, y sintiendo que nosotros como grupo trabajando en el ashram de sinteis, estamos en el proceso de unificación de nuestros respectivos campos de consciencia, y en este caso hablo de nuestros campos mentales dentro de un solo y efectivo campo mental, entonces podemos comprender que las experiencias, visiones, pensamientos que obtenemos en las meditaciones o en otros momentos comienzan a ser de un orden superior al de la visión particular. Es muy posible que todavía mantengan tintes personales de la persona que es la receptora, sin embargo en su expresión general cada vez tendrá más valor completo para el resto del grupo, un valor que no reside en la forma, como en los sueños, sino en la verdadera motivación que puede generar, el despertamiento de la intuición, la comprensión espiritual de la sabiduría incorporada, y en la verdadera aplicación que podemos hacer de estas expresiones si logramos descenderlas al plano emocional y físico para que se manifiesten sobre la tierra. Cualquier imagen o pensamiento recibido por cada uno de nosotros puede ser un estímulo impresionante y hacer despertar las partes todavía oscuras e inconscientes en nuestros campo mentales que nos relacionan con los otros y con el ashram. Y todo esto lo estamos haciendo desde el primer día a través de nuestras recapitulaciones de las lecciones y más todavía en los resúmenes semanales.
Me gustaría decir que desde el primer momento he compartido todas las imágenes y pensamientos que haya podido recibir en las meditaciones realizadas, basándome en la premisa de que esto ha sido recibido por el grupo – no por mí – y ha sido encarnado en el campo mental del grupo – aunque teñido por mi propio campo mental. Estas experiencias no son mías sino del grupo y para el grupo. Siempre he querido y sigo queriendo eliminar cualquier tipo de glamour. Me gustaría que cada vez que algún miembro del grupo expresa algo, todos nosotros lo comprendamos como una experiencia grupal en lugar de individual y podamos comprender que estas experiencias están favoreciendo la unificación de nuestros campos de consciencia y aumentando nuestra función y capacidad de actuación respecto al ashram. Yo siempre intentaré comprender en cada una de vuestras experiencias, no una expresión de vuestra personalidad, sino una proyección del ashram dirigida al grupo aunque canalizada particularmente por alguno de vosotros. Este mismo escrito que os estoy haciendo llegar lo considero como parte de la expresión grupal, y solamente lo relaciono con mi personalidad desde el punto de visto de servir como un instrumento por el que ha sido realizado y expresado. Intento desidentificarme personalmente
De esta forma, no comparemos experiencias al igual que no comparamos personalidades, sino entendamos cualquier experiencia, imagen, visión o pensamiento realizado por cualquier miembro dentro del grupo como una experiencia dirigida a todo el grupo directamente desde el ashram. Es el propósito del ashram para el grupo el que es recibido, aunque sea por partes, a través de cada uno de nosotros y en diferentes momentos en el tiempo. Nuestra respuesta debe ser muy fácil y simple, la misma respuesta que nos da el maestro DK en sus libros: «A quien le pueda servir que lo utilice, y quien no pueda entenderlo o utilizarlo que lo deje a un lado momentáneamente y no lo aplique, pero si es posible que no lo olvide por si puede encontrar sentido en algún momento futuro.»
elg 2009