Acerca de la Inofensividad

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Llevo toda la semana reflexionando sobre el término INOFENSIVIDAD, y considero que representa una de las claves más importantes y al mismo tiempo incomprendidas del trabajo que estamos realizando. Es seguro que todo los que pueda pensar o decir, ya está dicho y descrito mil veces, pero desde el momento en que toma forma en mí en este momento, pienso que tiene relación con el estudio y trabajo que desarrollamos de forma grupal, y que nos permite reflexionar de forma grupal.

En primer lugar la sensación que nos ofrece esta palabra, y lo confirma su propia morfología, es la inhibición del hecho positivo que en este caso es OFENSIVIDAD. Por tanto nos encontramos de forma inconsciente pensando que ser inofensivo  es la capacidad para evitar todo tipo de acción que pueda dañar o afligir a alguien. Es curioso que en la raíz “OFENDER” se observa la acción que un sujeto realiza sobre otro, “Yo ofendo a ….”.  y entonces nos encontramos que por un lado existe Ofender como acción, y por otro Ser Ofendido como reacción, y aquí comienza a aparecer el problema oculto de la inofensividad.

Los términos que hemos recibido relacionados con la INOFENSIVIDAD, por parte de la religión, la moral, la filosofía e incluso el ocultismo  tienen que ver con una actitud pacífica, que tiende a identificarse con una posición pasiva de la personalidad. Así por ejemplo lo vemos en gran parte a través de los mandamientos del antiguo testamento, que se encuentran de forma similar en la mayor parte de las otras religiones:

  • No …
  • No …
  • No …
  • No …
  • No …

Aquí vemos perfectamente reflejado como INOFENSIVIDAD Y PAZ se perciben de forma negativa e inhibitoria, y no solo porque son conceptos judeo-cristianos, sino que podemos verlos también en otras religiones, e inclusive en todas las técnicas pasadas y presentes de Control de las emociones, Control físico y Control mental.

¿Quiere decir esto que practicar la INOFENSIVIDAD tiene que ver con una posición de retiro y pasividad de la Personalidad frente al mundo, los otros, nuestros semejantes etc? ¿Podría entenderse que la mejor manera de ser inofensivo sería la de retirarse del mundo y efectuar algún tipo de actividad dentro de un ambiente controlado y preparado para mantener elevadas las vibraciones de los 3 cuerpos y permitir que esto nos mantenga en un estado pacífico constante? ¿Es quizás esta la vía y la interpretación que han seguido las posiciones monásticas dentro de cada una de las religiones humanas, siendo predominante quizás en la práctica del Budismo?

Sigamos adelante y nos preguntaremos si realmente siguiendo estos principios no asegura ser INOFENSIVOS “frente a los demás, y hoy día podemos comprobar fácilmente que esto no es así. Por practicar la propia religión, o llevar algún símbolo religioso,  en algunos lugares esto puede ser  considerado ofensivo contra la religión o costumbres de ese lugar, con lo cual por muy bien que se realicen estas prácticas, no se puede estar exento de una respuesta ofensiva. En otros lugares, solamente por ser de una propia raza, o tener un color de piel determinado, ya se está generando un rechazo racial que proviene de una interpretación persona o racial de la ofensividad como un atentado contra las costumbres o formas externas de comportamiento.

Por tanto, no podemos ni debemos  interpretar la inofensividad de acuerdo con los sentimientos o reacciones que los demás tienen respecto a nuestras propias acciones, sino que se convierte en un asunto personal en el que los demás dejan de estar involucrados  y se refiere únicamente a nuestras propias motivaciones internas, independientemente de los efectos recibidos. Entonces INOFENSIVIDAD no se convierte en una actitud pasiva de esperar que otros no se sientan ofendidos, sino en una actitud activa de practicar y realizar actividades en y para el mundo basándonos en la pureza de nuestras motivaciones.

Podemos entender el ejemplo de la INOFENSIVIDAD por medio de la interpretación de la vida de Jesús a través de los testamentos, ya que esta figura refleja en su vida y hechos la realidad de este término.

Desde el inicio de actividad pública, Jesús comienza a actuar de una forma muy práctica y extrovertida a través de tres grandes tipos de actuación.

  • La curación de los cuerpos (física).
  • La práctica del Amor compasivo. (emocional).
  • El predicado por medio de la palabra. (mental).

Estas actuaciones eran llevadas a cabo por medio una fuerte Personalidad que generaba una respuesta e influencia muy potente sobre su entorno, y aquí tenemos varios ejemplos que debemos considerar:

Cuando una Personalidad actúa de forma potente en cualquiera de los tres mundos de la actividad humana, recibe como contrapartida, debido a la ley del equilibrio, una resistencia u oposición similar en fuerza a la aportada. Por eso vemos que las personas poderosas en el mundo físico y económico tienen muchos enemigos y resistencias en estos ámbitos, y las personas poderosas emocionalmente reciben fuertes impactos y viven intensas luchas emocionales, e igualmente las personas poderosas mentalmente reciben más que nadie muchas críticas a sus ideas o pensamientos. También lo mismo sucede en el mundo espiritual, y de acuerdo con la luz interior y el impacto que puede realizar en ese mundo, recibe de igualmente resistencia y oposición a su manifestación luminosa.

Jesús actuó de forma intensa y extravertida, manifestando como nadie el significado de la inofensividad, pero como respuesta a su potente acción recibió respuesta y oposición en los tres campos de su actividad. Fue criticado, perseguido, rechazado, humillado y muerto como respuesta a su actividad en el mundo formal. En realidad las autoridades religiosas consideraron ofensivas sus palabras y hechos, y lo mismo sucedió con el poder político establecido. En el propio pueblo creo dos tipos de respuesta opuestas, la de sus fieles seguidores y la de sus enemigos más feroces. (respuestas emocionales a su poderoso amor). Sin embargo seguimos considerando a Jesús como el fiel representante de la INOFENSIVIDAD.

Tomemos otro de los puntos más críticos y desconcertantes “aparentemente” del evangelio, y vemos a un Jesús de cierta forma enfurecido, derribando los puestos de venta y golpeando a los comerciantes que se habían instalado en el templo, en el que realizaban prácticas profanas para su propio enriquecimiento personal, en lugar de realizar actividades religiosas y honrar la morada del Padre. Uno de los pensamientos que puede surgir de este acontecimiento tiene que ver con la “cólera” que surge de la incorrecta utilización del templo de Dios (nuestra personalidad) cuando la utilizamos en prácticas profanas en lugar de utilizarlo como una herramienta para honrar y servir a nuestra alma inmortal. ¿Pero no es acaso esta cólera, la manifestación de una fuerte voluntad que tiene como finalidad mantener nuestra personalidad limpia y pura? ¿No es este acto de voluntad el que se nos pide mediante nuestro trabajo presente para alcanzar contacto y alineación con nuestra propia alma (el señor en su morada)?

Por tanto ¿podemos considerar ofensiva la acción de Jesús en el templo? ¿Podemos considerar ofensivo el intenso esfuerzo que debemos realizar para depurar y purificar nuestros propios cuerpos? ¿Cuál es el significado perdido entonces de la inofensividad? ¿Qué es aquello que no hemos interpretado correctamente?.

Ser inofensivo en su máxima expresión podría entonces estar reflejado en la siguiente máxima: “La voluntad del padre y la mía son una sola”. Jesús convirtió esta máxima en algo real que se podría conseguir en forma humana, y en esto podemos ver el verdadero significado de ser inofensivo.

Por tanto ser inofensivo en el plano físico, emocional y mental representa llevar una actividad en el mundo, de forma práctica, mediante la utilización de nuestro vehículo, (nuestra propia personalidad), y acometer las acciones necesarias que tienen como motivación el servicio a la voluntad de nuestro padre, la divinidad o el propósito divino.

Esta actitud, se encuentra en cierta medida alejada de esas imágenes que pudieran estar relacionadas con el deseo Pisciano de unidad emocional con los demás, bondad pasiva, y aislamiento para afrontar la santidad. Más bien éste es un estadio inicial del camino a recorrer para alcanzar la INOFENSIVIDAD. En pasos posteriores y como en el caso de Jesús, al poner en práctica de forma activa el servicio al Padre mediante la unificación de conciencia y acción con esta voluntad superior, que es lo que estamos aprendiendo actualmente para poder convertirnos en servidores activos, nos encontramos con que los efectos generados se alejan mucho de eso entorno pacífico donde nos gustaría permanecer en hermandad, y que está simbolizado por la unión de los Santos en una etapa muy avanzada del camino.

Cuando utilizamos esta voluntad del padre y la servimos, entonces ponemos en movimiento poderosas fuerzas cuyos efectos en el mundo se pueden observar como poderosas transformaciones, tanto a nivel personal e individual, como sobre el entorno o colectivo. Estas transformaciones al igual que en el evangelio se pueden experimentar como dolor, sangre y lágrimas. Dolor porque aceptar esta voluntad supone un grandísimo sacrificio personal, dolor porque los demás reaccionarán oponiéndose, criticando, rechazando e incluso destruyendo aquello que se pone de manifiesto, por la misma ley del miedo a lo que no se puede comprender. Lágrimas que surgen de la puesta en práctica de una fe irrenunciable a la verdad comprendida, que no es correspondida ni apreciada por aquellos a los se ama.

Por tanto, independientemente de los efectos generados en nosotros mismos y en nuestro entorno, siempre que podamos ser fieles a este propósito divino, seremos inofensivos y por tanto seremos fieles servidores de Dios. El camino de discipulado requiere primero del aprendizaje de la inofensividad porque sin ella no podremos entender el propósito divino ni el plan general ni en nosotros mismos, ni en nuestro propio camino a seguir y confundiremos el camino personal y mundano con el propósito divino.

Esta es la cruz de esta parte del camino en la que caminamos a oscuras y con la doble conciencia ALMA-PERSONALIDAD, donde se nos hace muy difícil distinguir en nosotros mismos las verdaderas motivaciones provenientes del alma de los fuertes deseos de la personalidad, y de forma externa nos hace difícil de comprender cuando los acontecimientos humanos dolorosos, obscuros e incluso terroríficos, puedan estar motivados por verdaderas acciones de servicio  o puedan ser obra de actitudes egoístas amparadas en la propia maldad.

Este es el precio que debemos sufrir y aprender los neófitos, y desde esta perspectiva se entiende aun mejor el ejercicio que se propuso en una de las lecciones del servicio a efectuar cuando se entra en contacto con situaciones negativas y dolorosas a nivel humano, donde debería intentar comprenderse el propósito divino inherente al mismo, porque mediante este ejercicio superamos el espejismo de esta contradicción, y encontramos una herramienta que es una poderosa luz que nos podrá alumbrar durante el resto del camino de transformaciones que deberemos vivir.

El propósito divino de nuestro Padre celestial es el AMOR de segundo rayo, matizado por la actividad inteligente de nuestra madre terrestre, y expresarlo por medio de las expresiones de rayos intermedias con las que nos encontramos involucrados a nivel de Alma y Personalidad.

Ante este pensamiento, y trabajando con firme voluntad, toda transformación o dolor se convertirá en un triunfo, un paso más en la necesaria evolución de las formas para alcanzar la conciencia y el amor del Padre. Esta es para mí la verdadera INOFENSIVIDAD, que será comprendida finalmente cuando hayamos transcendido la incertidumbre de la polaridad ALMA-PERSONALIDAD.

elg – 2008

Instructor

La personalidad es una sombra que revela que detrás hay una gran luz